viernes, 18 de diciembre de 2009
¿Bipartidismo en ciernes?
"Ser consciente de la propia ignorancia es un gran paso hacia el saber."
Benjamin Disraeli
Francisco Velasco Zapata
Benjamin Disraeli
Francisco Velasco Zapata
Ya hemos escrito en varias ocasiones que algo de lo más relevante de la joven “ciencia política” mexicana -como ciencia y como disciplina social- es habernos permitido entender que desde la formulación de una ley o serie de ordenamientos legales se puede “influir” en los resultados electorales. ¿Qué quiere decir eso? Algo sencillo. Quiere decir que sin hacer trampa o faltar aparentemente al “espíritu democrático” se pueden obtener resultados previsibles, predictibles o anticipados con lo cual, lamentablemente, la democracia ya no podría ser cierta al estar predeterminada.
Hemos escrito y recordado que fue el doctor Maurice Duverger quien sostuvo, hace bastante tiempo, en la conocida “primera ley Duverger” que “los sistemas electorales de mayoría simple, de pluralidad, conducen a sistemas bipartidarios”; asimismo, en la llamada “segunda ley Duverger” se afirma categóricamente que “la representación proporcional lleva al multipartidismo”, aunque en la misma no se define claramente al multipartidismo y, entre otros temas fundamentales, no tiene en cuenta el los efectos del mecanismo de la doble vuelta. Por su parte Giovanni Sartori, en las llamadas leyes tendenciales afirma que: 1. Los sistemas plurales, de mayoría simple, constituyen condiciones que facilitan la existencia de un formato bipartidario (caso estadounidense e inglés) y, por el contrario, son una condición obstructiva para la existencia de sistemas multipartidarios; 2. Los sistemas de representación proporcional facilitan el multipartidismo (caso italiano y en un tiempo el francés) y por el contrario, difícilmente conducen al bipartidismo. Como se puede apreciar de la última expresión, Sartori reitera las formulaciones de Duverger con un lenguaje más “sofisticado” y apoyado en mayores experiencias actuales si consideramos que la opinión de Duverger se remonta a una presentación “científica” de los años cincuenta (siglo XX).
Visto lo anterior, nos parece importante analizar el contenido de la reciente iniciativa política presidencial con un enfoque científico, razonable y sin apasionamientos, toda vez que incluye, entre otras, la elección y reelección consecutiva hasta por 12 años de jefes delegacionales del Distrito Federal, alcaldes y legisladores federales; reducción de los integrantes del Congreso recortando las bancadas de diputados de 500 a 400 y las de senadores de 128 a 96; aumentar el porcentaje de votos mínimos obtenidos por un partido político para mantener su registro ante el IFE y recibir financiamiento del Estado al incrementarse del 2 al 4 %; segunda vuelta electoral para la elección presidencial en caso de que ningún partido y su candidato obtenga la mayoría absoluta de los votos y donde la segunda vuelta sería sólo entre los dos candidatos con mayor porcentaje de votos.
Efectivamente, la propuesta presidencial disminuye de 500 a 400 el número de diputados y de 128 a 96 el de senadores. Hasta ahí todo parece bueno y positivo para la ciudadanía, hasta desinteresado; sin embargo, la propuesta cambiaría la actual proporción 60%-40% entre curules de mayoría y de representación proporcional, respectivamente, lo cual genera como resultado la integración de una cámara de diputados pluripartidista. La propuesta es que ahora fueran 300 de mayoría y sólo 100 de representación proporcional, plurinominales. Una nueva relación de 75% de mayoría relativa frente a 25% de representación proporcional que tendería hacia el bipartidismo cameral y, posteriormente, por la nueva aprobación de leyes, de todo el país.
En el caso del Senado la propuesta apunta a que la proporción 50% senadores de mayoría frente 50% de senadores de representación proporcional pase a otra de 75% de senadores de mayoría frente a 25% de senadores de representación proporcional eliminando los senadores de lista nacional que no hacen campaña y llegan por el porcentaje de votos que obtienen sus partidos, no los candidatos. De lo anterior podemos afirmar que si se aprueba la propuesta presidencial veríamos en el futuro inmediato a dos fuerzas políticas predominantes en la Cámara de Diputados y la de Senadores, así como en la lucha por el poder del país: un bipartidismo por decreto. En un escenario así no desaparecerían todos los partidos pequeños, por lo menos de forma inmediata y a pesar de que se incrementara el porcentaje de votación para mantener el registro ante el IFE, pero, sólo unos cuantos candidatos a diputados y Senadores de partidos pequeños podrían asumir la representación popular y pasarían a ser una pequeña minoría en la correlación de fuerzas dentro del Congreso de la Unión y, por lo tanto de la forma y tipo de leyes que se aprueben en el futuro no muy lejano. ¿Eso queremos todos los mexicanos?
Las nuevas reglas electorales irían llevando a la lucha por el poder a un escenario entre dos fuerzas (polarización de la elección) que podría terminar beneficiando al partido gobernante si se aprobara la segunda vuelta electoral para la próxima elección de 2012. Es evidente que en un escenario así el partido del gobierno estaría preparando el escenario para mantenerse en el poder otros seis años o todo el tiempo que le fuera posible. Así, no importaría cuántos años lleva en campaña un aspirante presidencial u otro, habiendo violado o no la ley. En este escenario bastaría con que se fije como regla electoral que nadie puede asumir el poder si no llega con el 51 o 60% de los votos válidos emitidos para tener motivos y fundamentos que permitan convocar a una segunda vuelta electoral de la elección presidencial. En este escenario, la polarización artificial de la contienda electoral se convertiría en condición sine qua non para que una fuerza que no alcanzó a rebasar a sus adversarios en la primera vuelta se pueda ver favorecida en el segundo intento pero ya con el apoyo de “la inconformidad” de todos aquellos que no estaban con el candidato más aventajado. Con este nuevo ejemplo es más que innegable que desde la elaboración de la ley se puede “influir” en los resultados ¿Y usted, cómo la ve? Politólogo.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Quince años… Municipio Libre 122.
“Aunque de cada utopía se realice un 10%, gracias a ese 10% la humanidad ha mejorado un poco. Yo soy un optimista incorregible” Mario Benedetti.
El 30 de noviembre del 2009 cumple 15 años de vida institucional el Municipio Valle de Chalco Solidaridad, Estado de México. Después de este tiempo es importante compartir un planteamiento de tipo social y político que nos obligue a repensar lo que envuelve dicho suceso temporal para el territorio, población y gobierno Vallexiquense.
1.- En el proceso de fraccionamiento territorial, histórico, social y político para la constitución del Municipio Libre 122, se confronto por una parte la visión dominante del viejo Chalco; representada en los añejos intereses del Chalco de Díaz Covarrubias y materializada en la figura del jefe político de aquel entonces Héctor Ximénez, mientras que en otra arista se expreso la búsqueda urgente de la Legitimidad perdida electoralmente en 1988, lo que justifico el inicio de la Política Social federal con el Programa Nacional de Solidaridad y la inversión de un billón de pesos, base para el inicio de la infraestructura social inicial en ese tiempo y beneficio de una población distribuida en 18 colonias del nuevo Chalco e identificada en la cuna de Solidaridad, según el diseño y operación del Gobierno del Presidente Carlos Salinas de Gortari, que procuro -entre otras cuestiones- la conformación de una sociedad excluida del derecho al patrimonio y desde entonces con derecho a él. Mientras que en otro extremo ensayo su intervención, al lado de la población y su Organización social, una forma compleja y natural de capacidad de movilización, demanda y gestión comunitaria, integrada con la bandera fundamental pionera de Participación Política encaminada en la Municipalización de Xico.
2.- En consecuencia los gobiernos municipales que constituyen la historia corta pero sustantiva de los diferentes Ayuntamientos, desde fines de 1994 al año que hoy en breve concluiremos, es constancia fiel de la forma en que se desarrollo dicho proceso integral social y gubernamental; ya que por una parte la complejidad y actitud novel del conglomerado humano, con la personalidad inédita de Municipio Libre, facilito la imposición en principio de una burocracia de estado, avalada incluso por el gobernador en turno de esa época, Emilio Chuayffet, donde se constituyo en beneficiaria inmediata y a la par de los intereses corporativos de la Secretaria de Desarrollo Social, al grado tal que apuntalo sus reales para nunca irse.
Mientras que a partir del año 2000, en el contexto de la alternancia política en el orden federal, en territorio municipal se inicio la conformación de un grupo político, que reclamando la exclusividad de la bandera municipalista de “valle de Chalco para los vallechalquenses”, invoco al mismo tiempo y formalmente el arreglo de la triada filosófica municipalista que enuncio, desde 1992, el Frente Ciudadano Organizado Pro Municipio Libre 122: “Identidad, Arraigo y Dignidad Ciudadana”; a propósito del proyecto relativo al cambio en la denominación del nombre oficial del municipio por el de VALLE DE XICO. Circunstancia que en obviedad quedo inconclusa y que coyunturalmente puede ser culminada en este gobierno 2009-2012.
3.- No obstante a la determinación política del grupo de los “de aquí”, en el proceso electoral 2003; su inconsistencia política facilito su pronta división y conformación en dos “bloques”, los que por cierto conviven actualmente en una relación forzosa y con la anuencia del poder central que despacha desde Toluca. Aspecto que explica en gran medida la debilidad institucional del gobierno municipal entre los años 2006-2009, así como las consecuencias en la relación frágil con toda la sociedad, en lo particular con la ciudadanía que vota y se le supone gobernar.
Por supuesto que esta representación de la realidad política municipal ayuda a deducir la consecuencia de la aparición de una multiplicidad de actores políticos, que en obviedad demandan espacios de participación política y para tal efecto recurren -sin vergüenza alguna- a cualquier Partido Político, contexto donde solo se recuerda anecdóticamente la capacidad de movilización para la demanda y gestión comunitaria; aquella que motivo supuestamente el diseño de la antigua solidaridad salinista entre 1990 y 1994, que sin embargo hoy recurrentemente se invoca en razón a la debilidad política de los que hacen de la real política su principal actividad en el municipio.
En consecuencia a tal argumento planteado en torno a la celebración de los quince años del municipio 122 del Estado de México es, sin embargo, una ocasión más para enunciar e impulsar realmente la instalación de cimientos sólidos y durables, que soporten la mejor iniciativa social, ciudadana y política orientada en la conformación del MUNICIPIO LIBRE; como Municipio Digno, que posibilite Arraigo efectivo e Identidad municipal. Anhelo mínimo de todos aquellos que con responsabilidad y solvencia moral participaron en su constitución desde 1989, por cierto que sobreviven y esperan con cierta nostalgia muestras de congruencia social y política en el actuar de los que disfrutan los beneficios de aquella historia. La historia reciente del VALLE DE XICO; si aquella que se inicio el mismo día que se termino la solidaridad propuesta en el gobierno de Salinas-30 de noviembre de 1994-; al día siguiente iniciaba el turno de Zedillo y del Nuevo Municipio 122 del Estado de México: “Valle de Chalco Solidaridad”.
ALEJANDRO TAPIA GONZÁLEZ.
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