domingo, 10 de diciembre de 2017

Aprueban reformas para que mujeres indígenas participen en la política en condiciones de igualdad


Toluca de Lerdo, México.
Para que ninguna práctica de usos o costumbres restrinja la participación de las indígenas en la elección de autoridades municipales, las comisiones de Gobernación y Puntos Constitucionales y Electoral y de Desarrollo Democrático de la Legislatura mexiquense aprobaron reformas al artículo 17 de la Constitución local, a propuesta del diputado Raymundo Garza Vilchis (PAN).

El objetivo de la propuesta, avalada por unanimidad en reunión presidida por el diputado Jorge Omar Velázquez Ruíz (PRI), es garantizar la igualdad entre hombres y mujeres en materia político-electoral.

El diputado proponente y presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas subrayó que se protege el derecho de las mujeres, pues la legislación garantizará que ellas, al igual que los hombres indígenas, disfruten y ejerzan su derecho de votar y ser electas en condiciones de igualdad, así como de acceder y desempeñar los cargos públicos y de elección popular para los que hayan sido electas o designadas.
La diputada Lizeth Marlene Sandoval Colindres (PRI) reconoció al diputado Raymundo Garza, pues su iniciativa reconoce el derecho de las mujeres indígenas a una vida activa en el ámbito político y social.

Al momento de emitir su voto, los diputados Francisco Javier Fernández Clamont (PRI), Inocencio Chávez Reséndiz (Nueva Alianza) y Tassio Ramírez Hernández (Verde Ecologista) también reconocieron la importancia de esta propuesta.

Algo más que palabras

Retornar a uno mismo

Siempre nos falta tiempo para entrar en diálogo con nosotros, para reflexionar, para compartir esa abstracción, para cooperar y colaborar generosamente unos con otros, de manera que garanticemos asistencia a todos los necesitados. No olvidemos que asistimos al mayor movimiento de personas de la historia. De ahí la importancia de confluir ideas y pensamientos, de redoblar esfuerzos por entendernos, de auxiliarnos en momentos de dificultades, ante los diversos itinerarios que se nos ofrecen o que tomamos. Es el momento de la interiorización, de ahondar en nuestra propia identidad humanística, de conjugar lo esencial sobre todo lo demás, que es donde verdaderamente reside lo auténtico del ser humano.

Aprendamos a discernir. La cuestión no son las aventuras aparentes del vicio, ni la hipocresía que nos enmascara y divide, con todas las maldades, adoctrinándonos a su antojo por doquier, sino la revuelta a uno mismo, que es lo verdaderamente trascendente y cambiante. A los hechos me remito: mientras a más de la mitad de la población mundial se le viene usurpando la hondura de un derecho tan básico como la protección social, sin embargo se omite que la pobreza del mundo es el mayor escándalo de una especie pensante, hasta el punto que contradice nuestra propia razón de vida, en la medida que unos lo acaparan todo y otros no tienen nada.

Por ello, cada día estoy más convencido de que la crisis que estamos viviendo en este momento nos exige un retorno a nuestra realidad de seres humanos, de moradores del mundo. La persona humana es lo máximo a defender. No podemos quedarnos en la superficialidad del camino. Hemos de adentrarnos en lo que somos. Y en este sentido, nuestra principal liberación, pasa por rescatarnos de esa poderosa estructura económica y social que nos esclaviza, internamente tanto, hasta el extremo de dejarnos sin conciencia. Déjennos al menos gritar, exponer nuestra disconformidad ante tantos espíritus corruptos, que han hecho de la soberbia, la simiente de todos los problemas, destruyendo todas nuestras bondades internas en su conjunto.

Hay que volver, pues, a ese mundo interior que cada cual llevamos consigo como parte de nuestra historia, y también como activo de nuestro futuro. Tanto es así, que si no tenemos sosiego dentro de nosotros, difícilmente vamos a encontrarlo fuera. No podemos caer en el olvido de lo que somos. Si en verdad queremos sentirnos bien, hemos de propiciar otro espíritu más de donación que de avaricia. Hoy más que nunca necesitamos de esa entrega generosa, pues por mucho que las Naciones Unidas trabajen para forjar un nuevo pacto mundial que regule la migración de forma segura y ordenada, no habrá avance si nuestro corazón permanece cerrado. Perdemos la dirección y también nos perdemos a nosotros mismos. Lo verdaderamente gratificante es caminar unidos, en familia, que es lo que da valor a nuestra coexistencia. Únicamente desde esta unidad de principios internos y naturales, por muy diversos que nos parezcan, se puede abrazar  lo armónico; ese equilibrio natural que todos buscamos y necesitamos.

Respóndanme, sino, ¿pero qué es la vida sin ese reencuentro con la verdad, con la paz interior que todos requerimos? Ojalá aprendamos a salir de estas mercaderías, todas ellas repletas de batallas inútiles, que nos han dejado sin sentimientos, algo que debe existir, por pura fraternización, entre cuantos tienen un mismo origen y un idéntico destino. Por tanto, nos vendría bien que, en el retorno hacia nuestro interior, pudiésemos celebrar lo que en su momento dijo San Agustín: “es mayor gloria dar muerte a la guerra con la palabra, que matar a los hombres con el hierro: y es auténtica gloria ganar la paz con la paz” (S. Agust. Epist. CCXXIX, 2; PL 1019). No produzcamos más armas, por favor. Cerremos todas las fábricas. Que la alianza más desacertada es mejor que la ofensiva más justa.


Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

sábado, 9 de diciembre de 2017

Yo le canto a Nauzontla y corrido de Aliber García “El Nauzonteco”: 7 Signos


Canciones del compositor Lázaro Reyes, Grupo “7 Signos”, durante emotivo convivio con motivo del 15 Aniversario de los medios informativos “Liberal Mexiquense”, “Ecos de los Estados” y “El Nauzonteco”.

Valle de Chalco, Estado de México. 1 de diciembre de 2017

Los Dueños de la Noche en el 15 Aniversario de Liberal Mexiquense


Actuación en vivo del Grupo Musical “Los Dueños de la Noche” en el Décimo Quinto Aniversario de los medios de comunicación: Liberal Mexiquense, Ecos de los Estados y El Nauzonteco.

Valle de Chalco, Estado de México a 1 de diciembre de 2017.

martes, 5 de diciembre de 2017

Compartiendo diálogos conmigo mismo

Una mirada contemplativa


Todos parecemos huir de algo o de alguien.
Tenemos hambre de consuelo como jamás.
Vuelvan los abrazos para sentirnos amados.
Retorne la verdad para sentirnos francos.
Situemos más alma y menos armas en el yo.
Volvamos al nosotros hasta la eternidad.
Conservemos el propio espíritu poético.
Y, desde esta inmortalidad, alegrémonos
por el gran bien de haber sido ese latido,
que lo es todo en esta nada que nos envuelve.

Pongamos en valor la valía de lo que somos.
Situemos níveos gestos en nuestra gesta.
Apostemos por la caricia permanente.
Asentemos en nosotros la paz de cada día.
Que por muy denso que sea el sudario,
los rayos de la esperanza son mayores,
para rehacernos y renacernos en el camino.
Es hora de abatir los muros del dolor,
pues quien con amor abre su corazón,
con él cierra penurias y el cielo le aguarda.

Si hay algo que he asimilado con el verso,
es que el bien es más penetrante que el mal,
que la bondad es más dulce que el odio,
que la misericordia es deseable siempre,
preferible a la batalla de cualquier justicia,
puesto que si uno transita por esta tierra,
donándose a los demás, los demás le aman.
Avivemos, por tanto,  la entrega sin más,
y no pongamos palabras en los hechos,
si acaso una mirada y mil sonrisas con ella.




Víctor Corcoba Herrero