miércoles, 3 de junio de 2015

Artículo

LA LEY DE MOVILIDAD EN LA CIUDAD DE MÉXICO Y EL RETO DE LOS TRANSPORTISTAS

Por Jesús Padilla Zenteno
México, D. F., a 3 de junio de 2015.- En una ciudad que rebasó hace varias décadas su dimensión racional, con una población superior a los 20 millones de habitantes, que genera y atrae cerca de 31 millones de viajes al día y una posesión vehicular cercana a los 6 millones de automóviles, la presión para la prestación de servicios públicos, hacen de la movilidad su gran reto.

Si bien es cierto que la ciudad es el espacio que facilita el intercambio de bienes y servicios, la carencia de una planeación y una estrategia clara de movilidad basada en criterios de continuidad y de fomento a un desarrollo congruente del transporte urbano, ha provocado niveles de calidad del aire poco aceptables, una movilidad complicada y carente de respeto hacia el peatón, una inseguridad y accidentalidad preocupante, y un servicio de transporte público que no cumple los niveles de calidad que todo capitalino espera.

El modelo de transporte de concesiones individuales sobrevivió a cincuenta años de desarrollo del país y de la ciudad en particular, mostrándose eficiente en su funcionamiento. Posteriormente, la estatización del transporte generó una pausa que permitió la convivencia de la ley con el desarrollo de la ciudad pero, con la quiebra de Ruta 100, requería una revisión.

La Ley de Transporte de 1995 definió prioridades: buscaba la organización del transporte y establecía pautas claras entre la autoridad y el transportista, además de atender al usuario y definir en sus reglamentos una fórmula tarifaria. Sin embargo, imperaba el desorden y la complicidad entre autoridades y transportistas, las decisiones se basaban en una búsqueda de calma organizacional que inducía a una autorregulación, en la mayoría de los casos, sin controles o sanciones, ni normas locales para regular el servicio. Así, la autoridad se limitaba a administrar el desorden que heredaba de otras administraciones.

Esta situación de calma organizacional e institucional, los cambios generacionales, las nuevas tecnologías y otros conceptos en puerta, trajeron consigo modificaciones necesarias a la ley, dando un nuevo giro a nuestro marco legal: la nueva Ley de Movilidad 2014. A pesar de ello, prevalece entre los transportistas el problema de observancia de la ley, su aplicación igualitaria y el entendimiento de la problemática de la movilidad, del transportista, del ciudadano, y de la discrecionalidad para la definición tarifaria por parte de la autoridad.        

Por muchos años se soslayó el interés público en el servicio, y ahora es necesario alcanzar un cambio planificado, con el consenso de las partes, reglas claras para todos, un tiempo de ejecución viable y el cumplimento verificado por las autoridades y la representación social. Ha pasado un tiempo considerable para desarrollar esas capacidades en las organizaciones de transportistas, pero han empezado a adaptarse a los retos, a la búsqueda de verdaderas soluciones y a negarse a los paliativos para el servicio de transporte público en la Ciudad de México.

La filosofía de una ley de transporte ha dado un vuelco: se ha transformado en una ley de movilidad que privilegia a una familia de modos de transporte más racional, orientada a la eficiencia en el uso del espacio urbano y sus riesgos ambientales; sin embargo, no es la creación de leyes la única solución, queda aún por hacer la parte más difícil: el entendimiento y cumplimiento de la ley por los actores involucrados.

Debemos reconocer que la Ley de Movilidad, es un esfuerzo muy importante de la Asamblea Legislativa y el Gobierno del Distrito Federal (GDF). Estamos frente a un nuevo marco legal regulatorio de la movilidad con un enfoque que reconoce el derecho a la movilidad, prioriza el espacio vial y establece criterios de planeación, que anteriormente privilegiaban al automóvil, generando severos problema ambientales y de equidad. Respecto al tema del transporte público, la Ley de Movilidad señala varios elementos de fortalecimiento institucional para regularlo, ante la nueva realidad de la ciudad.

Uno de estos elementos es la modernización del transporte público a través de un Sistema Integrado de Transporte, que articule los servicios del transporte concesionado y los administrados por el GDF de manera física, operacional e informativa (con un mismo medio de pago).

Otro es el otorgamiento de concesiones sólo a personas morales, con el fin de extinguir el actual modelo hombre-camión, y apostar por corredores de transporte con recaudo centralizado, a través de la creación de un órgano regulador del transporte.

Sin embargo, 136 de los 261 artículos que comprende la ley ya existían, y aún en el 2015 no se publican reglamentos, decretos de creación y de actuación, necesarios para la operación de la ley y evitar contraposiciones normativas.

No se trata de hacer más vialidades y segundos pisos, sino de lograr más eficiencia del servicio de transporte; por ello hay que apostarle a este nuevo marco jurídico, sin esperar que por sí solo produzca el cambio, ya que para ello se requieren otros factores como la infraestructura, las inversiones, el concurso de los transportistas y, en general, la implementación de una nueva cultura y vocación de transporte de calidad.


Con todo ello, la Ley de Movilidad del D.F. permitirá contribuir a tener un andamiaje jurídico para que las autoridades gubernamentales aceleren la modernización y el cambio de las unidades. No obstante, en el apartado gremial, es menester propiciar que los transportistas alcancen acuerdos de organización para afrontar temas estratégicos, como la discusión de una normatividad que los comprometa, junto con la autoridad, a una agenda común; para lo cual es necesario considerar dentro del marco normativo, una actualización tarifaria que privilegie la salud financiera del sector, en beneficio del usuario y de la calidad del servicio.

Algo más que palabras

Hay que armonizar las culturas

Víctor Corcoba Herrero/ Escritor
               
Confieso que la vida me fascina y, sobre todo, el sueño de vivir, de hallarse y de celebrar el disfrute del tiempo, tanto del vivido como del tiempo que nos queda por vivir, hasta alcanzar a vislumbrar que todo tiene su grandeza y también sus miserias. De ahí que la máxima prioridad de la especie humana, apreciando que una ilusión junto a otras visiones se convierte en realidad, ha de ser la autenticidad del amor, o sea un crecimiento más del espíritu que de la materia, y así, de este modo, concentrar menos venganzas y más reconciliaciones para que el orbe subsista armónicamente ante el cúmulo de discordancias que nos invaden. Para Nelson Mandela, como para cualquier ciudadano de amplitud de miras, su ideal más querido es el de una sociedad libre y democrática en la que todos podamos vivir en armonía y con iguales posibilidades. Evidentemente, el mundo tiene que fraternizarse, y lo que ahora puede parecer una quimera, será la gran conquista de la humanidad. Claro está, tendremos que despojarnos de la mentira, luchar contra las injusticias, liberarnos de ataduras que nos aniquilan, desandar caminos competitivos, reflexionar -en definitiva-  más interiormente para poder amparar toda existencia por minúscula que nos parezca. Para ello, hemos de poner todo nuestro intelecto en ser servidores y jamás dueños de nadie, en ser ciudadanos dispuestos a abrazar la verdad y en sembrar de sonrisas nuestro camino, que la paz va con uno y no hay que buscarla por fuera.

Ya sabemos que no habrá sosiego mientras perduren nuestras desventuradas hazañas, como son las opresiones de los pueblos, las inmoralidades y los desequilibrios económicos, la intolerancia y la discriminación, el caos y el desorden. Tampoco se trata de legislar más para reducir los riesgos, sino de legislar con otros horizontes, quizás los de la universalidad natural, para mejorar su cumplimiento. Las finanzas no pueden dirigir nuestras vidas como vienen haciéndolo. Tenemos que construir otra tierra, donde el mercado sirva al ser humano, y no viceversa. Al final, todo hemos de centrarlo en la persona como conjunto, como sueño, teniendo en cuenta que nada sucede a menos que primero sea un deseo. Y la gran aspiración de este linaje, en el momento actual, ha de ser menos palabras y más hechos, o si quieren, más concreción y menos abstracciones. Esta realidad de trabajar todos para todos hay que entenderla bien. El ciudadano, por ende, ha de poner más entusiasmo en las acciones que en los dichos. Quien ama nada se le resiste y hasta los sueños dejan de ser sueños. Es un poco el protocolo del instinto natural: tenía hambre y me has dado de comer, sin importarte nada. Considérese, pues, que al ser humano sólo le puede salvar su análogo. No somos islas, y la verdadera donación no puede aislarse en unos pocos, porque si se encierra no es amor, y al final acabará buscando su propio provecho o el interés de unos pocos.

Bajo este pensamiento de lo global hemos de encauzar nuestra propia existencia. Hace tiempo que lo vengo reivindicando en sucesivos artículos y no cesaré de hacerlo, porque esta vida es de todos y de nadie en particular. Únicamente podremos hallar soluciones adecuadas si actuamos unidos y acordes. Existe, por tanto, un notorio, definitivo e inaplazable imperativo ético de pasar de las palabras a los hechos. En este sentido, es por ejemplo, un gesto de avance que Italia haya sido designada como país anfitrión de las celebraciones globales del Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio) en un anuncio hecho público de forma conjunta por el gobierno italiano y el programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Igualmente resulta significativo que dicha jornada avive el uso eficiente de los recursos y la producción, así como un consumo sostenible en el contexto de la capacidad regeneradora del planeta, tal y como capta el eslogan, por cierto elegido por la comunidad mundial a través de sus votos en las redes sociales, refrendando de esta manera el carácter planetario de dicha onomástica: "Siete mil millones de sueños. Un solo planeta. Consume con moderación". Está visto que, mientras hay vida, siempre está la esperanza de no desistir de los sueños. Quizás deberíamos permanecer más atentos a este tipo de señales, puesto que son estas conmemoraciones, donde aparte de subrayar la posibilidad de trabajar unidos, lo que hace que la vida se muestre interesante. Téngase en cuenta, además, que así como una jornada bien empleada genera un dulce sueño, también una existencia moderada, entregada al bien común, de igual forma causa una dulce muerte. Sólo hay que mirar y verlo que así es.

Naturalmente, cualquiera que conserve la capacidad de ver la belleza como parte de sí jamás se entristece y camina con la fuerza de la juventud, deseoso de hacer camino sobre la propia existencia. Es verdad que, en nuestros días, el ciudadano admirado por sus propios descubrimientos, se endiosa pero, a la vez, también se angustia sobre la evolución del mundo. Muchas veces camina como perdido y llega a no reconocerse y rechazarse. Otras veces recapacita, y esto es bueno, sobre el sentido de sus esfuerzos individuales y colectivos, sobre el destino último de las cosas y de la humanidad, e intenta abrir nuevos sueños poniéndose a disposición de la ciudadanía. Tal vez tengamos que renovarnos como sociedad, como familia humana, juzgando menos y donándonos más. Al fin y al cabo, nuestro dinamismo creativo es nuestro principal anhelo, pero no podemos caer en contradicción. Activar la coherencia con nuestra voluntad ha de ser prioritario. De lo contrario, seguiremos reivindicando de palabra la libertad, mientras  la realidad será otra, y seremos más esclavos que nunca, tanto social  como psicológicamente. Lo mismo sucede con el poder, en lugar de estar al servicio de toda la humanidad, conviviremos con otras situaciones que amenazan con destruirlo todo. Esta es la gran inquietud que debe hacernos recapacitar, al menos para optimizar nuestras actitudes, nuestro espíritu de concordia, nuestro vínculo de familia fraterna.

Indudablemente, el curso de los acontecimientos a veces nos deja sin palabras. Sin duda, el espíritu técnico nos aproxima más unos a otros, también el espíritu científico nos ayuda a vivir más y mejor, pero hace falta otro espíritu, el humano, para que nos transformemos en ciudadanos compasivos, en individuos con sentido de estirpe, en pobladores solidarios más allá de las buenas intenciones. Necesitamos socializarnos desde la fraternidad. O si lo prefieren desde el amor más profundo. Esta es la clave y ha de ser nuestra nueva mentalidad, nuestro renovado espíritu crítico, lo cual hace que el ser humano tenga un sentido más vivo de pertenencia al linaje. Por consiguiente, ha de afianzarse la convicción de que los seres humanos nos pertenecemos unos a otros y, en consecuencia, hemos de perfeccionar el dominio sobre las cosas que nos circundan. No olvidemos que todos tenemos capacidad de discernimiento para dirigir correctamente las fuerzas hacia una comunidad universal, que se alimente del amor, o bien optar por aplastarnos con poderes que no dejan ni interrogarnos, y que en absoluto van a respetarnos como habitantes. Por ello hay que insistir sobre todo en que las culturas han de armonizarse, lejos de cualquier poder político o económico, con el único referente de que los sueños son posibles y de que la vida es una permanente sorpresa de que vivo para los demás y no para mí. Con razón una vida no ofrecida tampoco merece continuidad alguna. Eso me parece a mí. Que cada lector responda para sí.

martes, 2 de junio de 2015

Mensaje de Ramón Montalvo por caso de asesinato del Candidato Luna Munguia


Ramón Montalvo Hernández, candidato del PRD a presidente municipal de Valle de Chalco, en entrevista exclusiva para este canal informativo, dio a conocer su más sentido pésame a la Familia “Luna Munguia” por el asesinato del candidato a diputado federal por el Distrito 32, Miguel Ángel Luna Munguia.

La PGJEM confirma muerte de Miguel Ángel Luna e inicia investigaciones

Foto: Liberal Mexiquense

VALLE DE CHALCO, Méx.-  La Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) condena los hechos en los cuales perdió la vida Miguel Ángel Luna Munguía, quien era candidato del PRD  a Diputado Federal por el Distrito XXXII en el Estado de México.

Los primeros reportes señalan que Luna Munguía se encontraba en un inmueble que aparentemente utiliza como casa de campaña en la colonia Xico, Segunda Sección, de Valle de Chalco, hasta donde presuntamente arribaron varios sujetos quienes habrían disparado en su contra, provocándole una lesión en el tórax.

Luego de la agresión, el lesionado fue trasladado hasta el hospital Fernando Quiroz, del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM), donde se reportó su ingreso sin signos vitales.

En el lugar de los hechos labora personal especializado de la Fiscalía de Homicidios y del Instituto de Servicios Periciales, quienes se encuentran realizando las diligencias correspondientes para identificar al o los probables responsables del homicidio así como localizarlos y detenerlos.


Cabe señalar que el Procurador mexiquense se comunicó con la familia de Luna Munguía, a quien expresó todo el respaldo y compromiso del Gobierno Estatal para investigar y detener a los responsables de este deleznable crimen.                      T. Reporteros en Movimiento.